Doble o Nada – 2ª Parte: Open de Madrid Becerril de la Sierra

Una tarde de dolor de patas infernal y sopor es lo que me ha dejado Pastrana. Aun así consigo levantarme medianamente como persona y bueno a por la segunda parte. Aquí tengo claro el objetivo. Simplemente terminar, a mi ritmo. Sé que no voy a tener nada de chispa, que el circuito es durísimo, pero también sé que con lo técnico que es, habrá muchas bajas y si consigo sobrevivir seguro que sale un buen resultado.

Me recoge Jose en casa y marchamos hacia Becerril con un calor tremendo ya a las 8 de la mañana. Ni una nube en el cielo. Menos mal que el circuito es prácticamente todo entre pinares lo que hará aquello un poco más ameno. Recogida de dorsales y cuando llega Miguel montamos la carpa y nos preparamos. Como no he venido a verlo, me doy una vuelta de reconocimiento antes de la primera manga en la que correrán master40, 50, féminas, junior y cadetes. El circuito, sobre la base de el del año pasado, tiene una zona de meta mucho más amplia donde se hace un pequeño bucle para comenzar a subir por carretera. Se mete en un senderito que va picando poco a poco hasta llegar  paralelo a la carretera de Cerceda a Navacerrada donde empieza a ganar altura claramente, repechon, falso llano y un segundo repechón muy bruto. Pequeño descanso y salimos a una pista bastante arenosa por donde subimos otros cientos de metros hasta enlazar con el circuito del año pasado. Ahí cogemos el senderito técnico que nos llevaba a la parte más alta del circuito con un último tramo donde, aunque se puede subir montado, yo hago a pie porque ya el año pasado comprobé que ganaba tiempo si cortaba por las rocas. De ahí, primera bajada trialera, primero sendero zigzagueante para meterse en una zona de mayor pendiente, con bastante piedra, raíces y mucho surco en el terreno. De ahí enlazamos con la parte media del circuito del año pasado donde tras un zigzagueo por el pinar subimos una losa de granito que bajamos por el lado contrario, muy empinado. Salimos a la pista junto al parque del año pasado que cogemos hacia la izquierda, donde tomar un poco de aire antes de afrontar la durísima subida a través del pinar, arriba suaviza pero el sendero se vuelve estrecho y técnico con un par de recodos que si bien se pueden hacer sobre la bici, en carrera llegas tan atufado que a la mínima te toca echar pie a tierra. Termina en un brusco giro a la derecha que da inicio a la segunda trialera. Con piedras gordas, escalones y donde hay que hilar fino con la trazada buena. Al final de la misma tenemos un nuevo repecho por pista y un senderito a media ladera en bajada, otro repechito y bajada rápida por una pista arenosa que con la torrija de toda la vuelta es hasta peligrosa y de ahí terminar de bajar a meta. Con todo, es un punto menos duro que el del año pasado, con lo que a mi me encanta.

Veo la carrera de Master40 desde el box. La verdad que da  bastante ansia ver tanto sufrimiento en las caras y saber que en un rato te va a tocar a ti pasar ese calvario. Animamos a Jose en cada vuelta que se marca una carrera muy regular y finaliza en un buen 8º puesto. La carrera la gana, inconmensurable, cascoloco que se hace con la victoria en el open con un pleno de victorias.

Ahora nos toca el turno a nosotros. Me voy a rodar un poco por el pueblo para calentar. Coincido con el maestro Adrada – siguiendo a ese nivel con sus 40 tacos, en elite se ha ganado con creces ese adjetivo – con quien siempre es agradable tener una conversación, ya sea sobre bicis, sobre el circuito o sobre las palmeras de chocolate. Llaman a parrilla y bueno, allí vamos. Por cierto poco antes de salir me doy cuenta de porque ayer bajaba tan mal y porque últimamente me encuentro tan torpe en los terrenos técnicos. A mi Manitou R7 le pasa algo y no da más de 4 cms de recorrido, casi me alivia saberlo. Me quita un peso de encima saber que no es cosa mía y además conociendo la limitación iré hilando más fino en las bajadas sin esperar que la horquilla trague lo que no va a poder tragar.

Nervios de los últimos minutos, salida elite y a continuación nosotros. A tope de nuevo. Pero pronto me doy cuenta de lo que ya suponía. No tengo nada de chispa. No me agobio y me centro en coger ritmo aunque me pase un montón de gente. Entro en el sendero sobre el puesto 25 o así ¡Bien! Voy pensando mientras me estabilizo. Aun así, cuando empiezan las subidas voy sufriendo, con fuerza pero sin chispa. El pulsómetro no sube de 155 ppm, prueba de la fatiga acumulada del día anterior. En el sendero de la parte de arriba me dejo llevar y recupero un puesto en la rampa de pateo como ya tenía estudiado. En esto, vamos mezclados con un montón de seniors que salieron tan solo un minuto detrás y nos han cogido como aviones. La bajada la hago muy fluido a pesar del intenso tráfico, sin necesidad de echar pie a tierra en ningún sitio y la parte del bosque me dejo llevar para alcanzar la subida dura del pinar con las patas frescas. Ahí, tras adelantar a un par más y que se me vayan un poco los que iban delante, consigo subir bastante bien, hasta la parte final donde alguno que ha echado pie a tierra me hace parar y ya me toca bajar la trialera con tráfico, aunque nuevamente sin problemas. A pesar de los problemas de la horquilla, este tipo de bajadas, más lentas y de cuidar la trazada me va mejor que las de ayer en Pastrana. En la segunda vuelta me empiezo a notar mucho mejor en el sendero de subida. Las pulsaciones comienzan a subir de 160 y voy mucho más ágil de piernas, con lo que sigo remontando puestos, aunque la mayoría seniors que me habían pasado en la vuelta anterior. Por suerte la carrera se ha estirado mucho y puedo hacer la primera bajada sin nada de tráfico, comenzando a disfrutar plenamente el circuito. Continuo mi remontada alcanzando incluso a Jesus que si vio obligado al igual que ayer a correr con la bici rutera, una doble más de enduro, lo que le penaliza bastante en las subidas. Le adelanto antes de la subida dura del pinar donde me noto muy fuerte, hasta que alcanzamos a Carlos Bueno de EnBici que nos hace tapón. Echa un par de veces el pie a tierra, pero en vez de dejarnos pasar sabiendo que íbamos pegados a su rueda, lucha la posición por lo que se me cruza el cable y me ansio un poco. Esta vez no cometo el error del año pasado y respiro hondo, pienso donde voy a pasar y como. Si ha echado pie a  tierra, seguro que va a volver a hacerlo al final del camino, justo cuando lo va a hacer me anticipo y salgo corriendo con la bici en la mano saltando por encima de un pedrusco, le toco un poco el manillar y se china, pero era mi elección y aunque un poco justo  no ha dejado de ser un adelantamiento legal. Salgo a la bici con la cada vez más dominada técnica ciclocrosera – ya el día que acierte a la primera con los pedales, lo bordo -  y me lanzo a la trialera como un poseso. Bajo enchufadísimo por el sitio y cuando llego a la pista miro un poco para atrás y no hay rastro de ellos. Sigo apretando y nada más cruzar por meta me enchufo un gel para no decaer. La tercera vuelta es muy limpia, donde me ventilo a un par de cadáveres y algún master30 más que parece haber abandonado por avería. Me cantan el 15  y me comienzo a flipar. Por suerte tengo la cabeza fría y me digo a mi mismo “no te fllipes que queda mucha carrera”.La tercera vuelta sigo enchufado a pesar de hacerla casi en solitario, solo al final, tras la segunda trialera me vuelve a alcanzar Jesus. Subiendo voy mejor, pero bajando, con la doble va todo mangado y prefiero no arriesgar. Además, empiezo a estar muy entorrijado, me empieza a pasar factura lo de ayer. Así que seguimos tirando de cabeza y poniendo un ritmo constante, repasando mentalmente el circuito para ver lo que queda, venga ahora este repecho, no fuerces, recupera en la bajada, el senderito por el sitio. Tengo un intenso autodialogo. Especialmente en la primera trialera donde voy tan tostado que no encuentro el sitio. Me obligo a centrarme aunque un error casi me cuesta comerme un pino en la parte final con un montón de raíces y para salvar la caída tengo que tirar de piernas lo que me provoca una contractura en el cuádriceps de la pierna izquierda. Análisis rápido, venga no fuerces, solo ha sido un amago. Tras unas pedaladas se suelta. Uff menudo susto. Aun así hago la subida del pinar al ralentí. Ya nadie viene por detrás ni hay nadie a la vista. Me concentro en disfrutar la última trialera y cuando llego  abajo ya sé que está todo hecho. Ahora si que lo empiezo a disfrutar y entro en meta con una tremenda sonrisa. No sé lo que he hecho, pero seguro que he conseguido puntuar y he hecho una carrera, constante, consistente y sobre todo inteligente. El puesto, aunque en mitad de la tabla, es lo de menos, solo sé que es este el tipo de carreras, sin apenas fallos que necesito para ir mejorando y si encima llega tras un fin de semana tan duro, tiene más valor. De hecho, inmediatamente pienso en dentro de un mes, en participar, por pegarme el gustazo de hacerlo, en el campeonato  de España que se va a celebrar en este mismo circuito.

En cuanto al resto, Miguel se encuentra también en meta contentísimo. Una buena carrera que le ha valido un meritorio 7º puesto, que iguala al que consigue también en la general del Open. Una alegría enorme tras unos años donde no ha logrado su mejor versión verle regresar al lugar que le corresponde. Ahí estamos en meta, comentando la jugada, en especial la del espectacular desenlace de la categoría Master30 donde saltó la sorpresa tras el abandono de Diego y el pinchazo de Javi que hizo que Dani Lorca se alzara con el triunfo de la general. Aunque cualquiera de los tres se merecía el open, no puedo evitar sentir cierta empatía por Dani, tras la mala suerte que le había venido acompañando este año.

Como digo, en  esto andábamos, cuando vemos aparecer por meta a Iñaki. Coño…¿Qué le ha pasado a Iñaki? Ni nos habíamos acordado de él. Ya nos cuenta Jose, que el muy empanado, estaba calentando y llegó cinco minutos tarde a la salida. En fin, los genios tienen estas cosas. Que crack.

Bueno, con esto finaliza el open de Madrid 2011, en el que lo mejor como siempre el tremendo compañerismo que se vive en las parrillas. Los escasos malos rollos suelen ser puntuales y debidos a lances de carrera. Los previos en el foro, como es el circuito, que cubiertas pongo, cuando vais a reconocerlo, los post carreras en los boxes comentando la jugada, o el llegar los lunes a buscar como loco fotos, no tiene precio. Todo ello a pesar de que para mí haya sido un mal open. Por nuestra parte, desde el punto de vista de Red Ciclista, creo que no nos podemos quejar, dejándonos ver y con Edu y Miguel a  un buenísimo nivel en master 30 o con Charly y Jose luchando siempre buenos puestos en 40. A los que no hemos estado bien, a base de lucha volverán a salir buenas carreras, esto va para mi, para Puskas, para Juanma que puede convertirse en el terror de las parrillas de master40 con esas salidas fugaces que tiene y en especial para Fernando que anda muy de bajón y al que quiero mandarle un empujoncito desde estas líneas.

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